Published On: Dom, Ago 14th, 2016

Fidel Castro: 90 años

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Fidel Castro es una de las figuras más importantes de la historia moderna. Su aniversario 90 se vuelve un suceso trascendental que ha ocupado titulares en la prensa de muchos países del mundo. En Cuba, los medios de comunicación están dando cuenta de celebraciones profusas desde hace varios meses.

Fidel fue líder principal de la lucha insurreccional contra la tiranía de Fulgencio Batista y comandó la Revolución cubana desde el triunfó del 1ro de enero de 1959 hasta que, motivado por problemas de salud, proclamó el cese de sus funciones como presidente en 2006.

Es reconocido en todo el mundo por sus ideas antimperialistas, a favor de la unidad latinoamericana y la defensa de la soberanía cubana, y ha sido un ícono de los movimientos de izquierda mundiales durante décadas.

Se distingue por ser un político culto con dotes de estadista que redimensionó el papel de Cuba a nivel mundial, tanto por su política exterior como por los avances de Cuba en el campo de la ciencia, de la salud, de la educación, de la cultura y el deporte.

La figura de Fidel y su liderazgo carismático han despertado siempre extremas pasiones, nunca indiferencia. Incluso entre sus mayores adversarios suele reconocerse su valentía y la defensa consecuente de sus ideales durante una extensa vida en la que aún es una figura pública de notable influencia en una Cuba que se transforma.

Ha sido también uno de los hombres más fotografiados del mundo.

En el contexto de la procurada normalización entre Estados Unidos y Cuba, hacia la cual los gobiernos de ambos países se mostraron interesados el 17 de diciembre de 2014, OnCuba recuerda pasajes de la presencia de Fidel Castro en Estados Unidos, desde la década de 1950 hasta el año 2000 en que por última vez compareció ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.

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1955

En el Central Park de Nueva York, en 1955.
En el Central Park de Nueva York, en 1955.

El 23 de octubre de 1955, proveniente de México, llega Fidel Castro a Nueva York, el primer punto de un recorrido por Estados Unidos que tenía como uno de sus objetivos principales encontrarse con cubanos residentes en ese país, explicar las posiciones del recién constituido Movimiento 26 de Julio y articular ideológica y materialmente el apoyo que los emigrados cubanos podían aportar a la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista.

Sin un centavo salí de Cuba decidido a realizar lo que otros no habían logrado con millones de pesos. Y lejos de tocar a las puertas de los que se habían enriquecido, acudí al pueblo, visité la emigración, lancé un manifiesto al país solicitando ayuda, y me puse a mendigar para la Patria, a reunir centavo a centavo los fondos necesarios para conquistar su libertad. ¡Qué cómodo y qué simple, qué exento de sacrificio y de sudor, de esfuerzo y de fatiga, hubiese sido el camino fácil, el que otro menos convencido de la limpieza de su causa y la grandeza de su pueblo, habría adoptado: solicitar ayuda de los que tienen mucho dinero porque se lo han robado, pedirle una pequeña parte de su fortuna a cambio de una promesa de seguridad y respeto. ¡Congraciarse con los poderosos del dinero y la politiquería era cosa fácil! ¡Pero, no: hice lo contrario! ¡Extraña manía esta de hacer lo contrario de lo que hasta aquí ha hecho todo el mundo!

En Nueva York unos 200 cubanos, convocados por el Comité Ortodoxo de Nueva York, Acción Cívica Cubana y el Comité de Emigrados y Exiliados Cubanos, lo reciben.

Su biografía recoge la reunión que sostiene con emigrados cubanos el propio 23 de octubre de 1955 en la Casa Dominicana, en la Avenida Broadway, entre las calles 137 y 138. Google Map. 12/8/2016.
Su biografía recoge la reunión que sostiene Fidel con emigrados cubanos el propio 23 de octubre de 1955 en la Casa Dominicana, en la Avenida Broadway, entre las calles 137 y 138. Imagen: Google Map. 12/8/2016. Fuente: Fidel. Soldado de las Ideas. Cronología. www.fidelcastro.cu

Pocos días después, en el Hotel Palm Garden, de Nueva York, se reúne con cerca de 800 emigrados cubanos afectos a la causa de estos jóvenes revolucionarios que habían asaltado el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Esa mañana, ante ellos, realizó una especie de juramento que se cumpliría en 1959: “Puedo informarles con toda responsabilidad que en el año 1956 seremos libres o seremos mártires. Esta lucha comenzó para nosotros el 10 de marzo; dura ya casi cuatro años, y terminará con el último día de la dictadura o el último día nuestro”.

Durante el acto en el Palm Garden Hotel, aparece junto al también revolucionario Juan Manuel Márquez. La colecta de dinero donado por cubanos emigrados es uno de los objetivos del viaje.
Durante el acto en el Palm Garden Hotel, aparece junto al también revolucionario Juan Manuel Márquez. La colecta de dinero donado por cubanos emigrados es uno de los objetivos del viaje.

También allí les explicó a los presentes el sentido de su lucha, que iba más allá del derrocamiento de Batista:

El pueblo cubano desea algo más que un simple cambio de mandos. Cuba ansía un cambio radical en todos los campos de la vida pública y social. Hay que darle al pueblo algo más que libertad y democracia en términos abstractos, hay que proporcionarle una existencia decorosa a cada cubano; el Estado no puede desentenderse de la suerte de ninguno de los ciudadanos que han nacido en el país y crecido en él. No hay tragedia mayor que la del hombre que capaz de trabajar y deseoso de hacerlo pasan hambre él y su familia por falta de ocupación. El Estado está obligado a proporcionársela ineludiblemente o a mantenerlo mientras no lo encuentre. Ninguna de las fórmulas de bufete que hoy se discuten contemplan esa situación, como si el grave problema de Cuba, consistiera en el modo de satisfacer las ambiciones de unos cuantos políticos desplazados del poder o deseosos de llegar a él.

Fidel en el Flager Theater, en Miami en noviembre de 1955.
Fidel en el Flager Theater, en Miami, en noviembre de 1955.

Estas explicaciones vieron la luz el 8 de enero de 1956 cuando la revista Bohemia publicó una respuesta de Fidel Castro a quienes criticaban sus gestiones en la organización insurreccional desde Estados Unidos. En este extenso artículo, ¡Frente a todos!, Fidel valora el papel de los emigrados y su realidad:

Desearía saber cuál de esos sufridos cubanos que acudieron a nuestros actos e integran los Clubs Revolucionarios de Bridgeport, Union City, New York, Miami, Tampa y Cayo Hueso, cuál de esos humildes compatriotas nuestros que se ganan la vida trabajando rudamente fuera de su Patria, es feliz propietario de bienes inmuebles. Si alguno tuviese una casa particular sería por excepción, y con toda seguridad producto de su trabajo honrado de muchos años y no robado a la república. Yo los vi cómo vivían, en estrechos apartamentos, donde los matrimonios no pueden tener hijos, donde las mujeres al regresar cansadas de diez horas de fábrica tienen que lavar y cocinar; donde la vida es dura, fatigosa y triste, donde no se escucha más que una exclamación: “Yo viviría en Cuba gustosamente con la mitad de lo que gano aquí!” Antes se hablaba de los exiliados, eran poco más de un centenar; muchos estaban bien; sus hijos aparecían retratados en la prensa frecuentemente; añoraban sus amiguitos y sus casas en la tierra natal. Pero nadie se acordaba de los pobres hijos de los emigrados que en los estados del Norte tienen que vivir en un clima de muchos grados bajo cero, que no tienen escuela donde aprender el idioma de su Patria, ni médicos que entiendan el lenguaje de sus padres. Decir que son felices propietarios, demuestra todo el resentimiento de los políticos contra la emigración cubana, porque esas decenas de miles de familias fuera de la Patria constituyen una acusación viva y dolorosa de los malos gobiernos que ha padecido la república. Los políticos decían: “El problema cubano se resuelve cuando puedan regresar los exiliados”. Los revolucionarios decimos: “El problema de Cuba se resuelve cuando puedan regresar los emigrados”.

Fidel en el Flager Theater, en Miami en noviembre de 1955.
Fidel en el Flager Theater, en Miami, en noviembre de 1955.

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1959

Junto a otros cubanos, en 1959. Al fondo el Capitolio de los Estados Unidos en Washington D.C.
Junto a otros cubanos, en 1959. Al fondo, el Capitolio de los Estados Unidos, en Washington D.C.

A pocos meses del triunfo de la Revolución, Fidel Castro regresa a Estados Unidos. El 15 de abril desembarca en Washington DC. Al siguiente día se entrevista en el Hotel Statler Hilton, con Cristian Herter, Secretario de Estado.

Foto: Bettman / Corbis
Con el Secretario de Estado Cristian Herter. Foto: Bettman / Corbis

 

"No he venido a pedir dinero", le dijo Fidel Castro al Secretario de Estado.
“No he venido a pedir dinero”, le dijo Fidel Castro al Secretario de Estado.

 

19 de abril. Fidel rinde honores a Lincoln ante el Mausoleo en Washington.
El 19 de abril Fidel Castro rinde honores a Lincoln ante el Mausoleo en Washington.

 

Fidel Castro se encontró con el entonces vicepresidente Richard Nixon durante su primera visita a Estados Unidos después del triunfo de enero de ese año.
Se encontró también con el entonces vicepresidente Richard Nixon durante su primera visita a Estados Unidos después del triunfo de enero de ese año.

En Washington Fidel se entrevista además con el Vicepresidente Richard Nixon. Estaba pactado un encuentro de solo 15 minutos, pero el entonces Primer Ministro cubano estuvo en la oficina de Nixon durante dos horas y 20 minutos. Ese mismo día, Fidel ofrece una recepción a la colonia de cubanos en Estados Unidos.

En Nueva York una multitud lo recibe. 21 de abril de 1959.
En Nueva York una multitud lo recibe el 21 de abril de 1959.

El día 21 de abril llega a Nueva York. Fidel Castro encuentra entusiasmo en la calle. Los cubanos que apoyaban su lucha manifestaban su alegría de recibir al líder de la joven revolución triunfante.

En el Central Park de Nueva York, ante miles de latinoamericanos, pronuncia un discurso en el que afirma que “Cuba se ha convertido en la esperanza y hay que salvar la esperanza con el corazón y con la inteligencia marchando parejas.”

(…) fue precisamente en esta ciudad de Nueva York, donde se inició la segunda etapa del movimiento revolucionario que concluyó con la victoria después de tres años de lucha.  Y bien que recuerdo cuáles eran las ansias de nuestros compatriotas, y bien que recuerdo cuáles eran sus ilusiones, es verdad que sufrían con la idea de la patria oprimida, es verdad que sufrían el dolor de la tiranía y la crueldad en que estaba sumida Cuba, pero es verdad también que los alentaba otra dulce esperanza. La esperanza que era como una tierra prometida de la Revolución, la esperanza de volver a Cuba. Y bien que recuerdo igualmente lo que en aquella ocasión les dije: el regreso no podrá ser inmediato, después de la victoria. Después de la victoria tendremos que reconstruir la patria. No podrán volver al otro día los emigrados cubanos. Los emigrados cubanos podrán volver cuando hayamos edificado la patria nueva que con tanto idealismo, sacrificio y honradez se está forjando. Pero algún día nuestros emigrados regresarán a Cuba. Algún día nuestros emigrados volverán a su patria para hacer allá lo que hacen hoy aquí: ganarse el sustento con el sudor de su frente. Las promesas se han cumplido, y las que no se han cumplido todavía, se cumplirán.

Con periodistas en el Hotel Statler de Nueva York el 22 de abril de 1959.
Con periodistas en el Hotel Statler de Nueva York el 22 de abril de 1959.

 

En Nueva York. Fidel Castro se ríe de un titular que detalla un plan para asesinarlo. Foto: Bettmann / Corbis.
En Nueva York Fidel Castro se ríe de un titular que detalla un plan para asesinarlo. Foto: Bettmann / Corbis.

 

Nueva York. Fidel Castro lleva en brazos a Donna Friedman y Lisa Langer en el Zoológico del Bronx el 22 de abril de 1959.
Fidel Castro lleva en brazos a Donna Friedman y Lisa Langer en el Zoológico del Bronx, el 22 de abril de 1959.

 

Policías vestidos de civil y en en uniforme aseguran su protección durante visita al Zoológico del Bronx.
Policías vestidos de civil y en en uniforme aseguran su protección durante visita al Zoológico del Bronx.

 

Fidel toma un helado en el Zoológico del Bronx. Foto: Meyer Liebowitz.
Fidel toma un helado en el Zoológico del Bronx. Foto: Meyer Liebowitz.

 

Fidel lanza maní a un elefante en el Zoológico del Bronx en su recorrido por Nueva York. Foto: Hal Mathewson.
Fidel lanza maní a un elefante en el Zoológico del Bronx en su recorrido por Nueva York. Foto: Hal Mathewson.

 

24 de abril de 1959, Fidel Castro visita una escuela de Queens (Nueva York) con su hijo.
El 24 de abril de 1959 Fidel Castro visita una escuela de Queens en Nueva York.

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1960

A diferencia de lo vivido un año atrás, esta vez la estancia de Fidel Castro en Estados Unidos estuvo signada por conflictos con las autoridades. La delegación cubana que asistiría a las sesiones de la Asamblea General, llegó a Nueva York el 18 de septiembre de 1960 y se hospedó en el Hotel Shelburne, pero de ahí tuvieron que salir.

Ubicado en 303 Lexington Ave, muy cerca de la sede actual de la Misión Cubana en Naciones Unidas, el Hotel Shelburne fue el primer lugar donde se hospedaron los cubanos durante este viaje en 1960. Fuente: Google Map
Ubicado en 303 Lexington Ave, muy cerca de la sede actual de la Misión Cubana en Naciones Unidas, el Hotel Shelburne fue el primer lugar donde se hospedaron los cubanos durante este viaje en 1960. Fuente: Google Map

Fidel Castro, personalmente, denunció ante las autoridades de Naciones Unidas que, entre otras presiones, la administración del hotel Shelburne había pedido un “inaceptable” adelanto en efectivo de 10 mil dólares, supuestamente para cubrir cualquier daño que la delegación cubana pudiera causar a sus habitaciones.

Al dejar el hotel el grupo fue a los jardines de Las Naciones Unidas. “Somos gente de la montaña”, dijo el ex guerrillero a los reporteros. “Estamos acostumbrados a dormir a la intemperie”.

Líderes afroamericanos lo invitaron entonces a mudarse a Harlem, a un pequeño hotel en esa comunidad.

En su discurso ante la Asamblea Nacional de la organización contó que “(…) un funcionario del Departamento de Estado hizo todo lo posible por impedir que nosotros nos alojásemos en ese hotel. En ese instante, como por arte de magia, empezaron a aparecer hoteles en Nueva York. Y hoteles que habían negado alojamiento a la delegación cubana anteriormente, se ofrecieron entonces para alojarnos hasta gratis. Mas nosotros, por elemental reciprocidad, aceptamos el hotel de Harlem”. Estaba hablando del Hotel Theresa.

No sé si seremos unos privilegiados. ¿Seremos nosotros, los de la delegación cubana, la representación del tipo de gobierno peor del mundo? ¿Seremos nosotros, los representantes de la delegación cubana, acreedores al maltrato que hemos recibido? ¿Y por qué precisamente nuestra delegación? Cuba ha enviado muchas delegaciones a las Naciones Unidas, Cuba ha estado representada por diversas personas y, sin embargo, nos correspondieron a nosotros las medidas de excepción: confinamiento a la Isla deManhattan, consigna en todos los hoteles para que no se nos alquilasen habitaciones, hostilidad y, bajo el pretexto de la seguridad, el aislamiento.

Las afueras del Hotel Theresa, en Harlem. Cientos de personas se congregan. Foto: Via Getty Images.
En las afueras del Hotel Theresa, en Harlem, cientos de personas se congregan. Foto: Via Getty Images.

 

En el número 2090 del Adam Clayton Powell Jr Blvd, el Hotel Theresa dio alojamiento a Fidel Castro y sus compañeros. Fuente: Google Map.
En el número 2090 del Adam Clayton Powell Jr Blvd, el Hotel Theresa dio alojamiento a Fidel Castro y sus compañeros. Fuente: Google Map.

 

Fidel Castro conversa con periodistas en el Hotel Theresa, distrito de Harlem, 1960, a donde llegó el 20 de septiembre. Foto: Henri Cartier-Bresson.
Fidel Castro conversa con periodistas en el Hotel Theresa, distrito de Harlem, 1960, a donde llegó el 20 de septiembre. Foto: Henri Cartier-Bresson.

 

Fidel Castro recibe al líder afroamericano, Malcom X.
Fidel Castro recibe al líder afroamericano Malcom X.

En el encuentro con el líder afroamericano Malcom X, este le relató a Fidel una historia: “Nadie conoce al amo mejor que sus sirvientes. Hemos sido sirvientes desde que nos trajo aquí. Conocemos todos sus trucos. ¿Se da cuenta? Sabemos todo lo que va a hacer el amo antes de que lo sepa él mismo”.

Junto a Raúl Roa, canciller cubano, en la sede de las Naciones Unidas, Nueva York. Foto: Al Fenn
Junto a Raúl Roa, canciller cubano, en la sede de las Naciones Unidas, Nueva York. Foto: Al Fenn.

 

Habla en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960. El discurso duró 4 horas y 29 minutos.
Habla ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960. El discurso duró 4 horas y 29 minutos.

En uno de los discursos más largos en la historia de la ONU, el entonces primer ministro, Fidel Castro explicó detalladamente las agresiones y la creciente hostilidad de parte del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba. En octubre de ese mismo año comenzaría el bloqueo comercial y financiero contra la Isla.

“Hay que enseñarle a la opinión mundial, que incluye, por tanto, a la opinión norteamericana, a comprender los problemas desde otro ángulo, desde el ángulo de los demás.  No presentarnos siempre a los pueblos subdesarrollados como agresores, a los revolucionarios como agresores, como enemigos del pueblo norteamericano.  Nosotros no podemos ser enemigos del pueblo norteamericano, porque hemos visto norteamericanos como Carleton Beals, o como Waldo Frank, a ilustres y distinguidos intelectuales como ellos, salírseles las lágrimas pensando en los errores que se cometen, en la falta de hospitalidad que particularmente se cometió con nosotros.  En muchos norteamericanos, los más humanos de los escritores, los más progresistas de sus escritores, los más valiosos de sus escritores, veo la nobleza de los primeros dirigentes de este país:  de los Washington, de los Jefferson, y de los Lincoln.  Lo digo sin demagogia, con la sincera admiración que sentimos por aquellos que un día supieron liberar a su pueblo de su colonia y luchar, no para que hoy su país fuese el aliado de todos los reaccionarios del mundo, el aliado de todos los gangsters del mundo, el aliado de los latifundistas, de los monopolios, de los explotadores, de los militaristas, de los fascistas.  Es decir, el aliado de los más retrógrados y de los más reaccionarios, sino para que su país fuese siempre defensor de nobles y de justos ideales.”

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Durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 12 de octubre de 1979.  Foto: Marty Lederhandler / AP.
Durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 12 de octubre de 1979.  Foto: Marty Lederhandler / AP.

La historia nos ha enseñado que el acceso a la independencia para un pueblo que se libera del sistema colonial o neocolonial es, a la vez, el último acto de una larga lucha y el primero de una nueva y difícil batalla. Porque la independencia, la soberanía y la libertad de nuestros pueblos, aparentemente libres, están de continuo amenazadas por el control externo de sus recursos naturales, por la imposición financiera de organismos internacionales oficiales y por la precaria situación de sus economías que les merma la plenitud soberana.

 

 

El desarrollo puede ser, a corto plazo, una tarea que entrañe aparentes sacrificios y hasta donativos que parezcan irrecuperables. Pero el vasto mundo que hoy vive en el retraso, desprovisto de poder adquisitivo, limitado hasta el extremo en su capacidad de consumir, incorporará con su desarrollo un torrente de cientos de millones de consumidores y productores, el único capaz de rehabilitar la economía internacional, incluyendo la de los países desarrollados que hoy generan y padecen la crisis económica.

La historia del comercio internacional ha demostrado que el desarrollo es el factor más dinámico del comercio mundial. La mayor parte del comercio de nuestros días se realiza entre países plenamente industrializados. Podemos asegurar que mientras más se extienda la industrialización y el progreso en el mundo, más se extenderá también el intercambio comercial, beneficioso para todos.

Es por ello, que pedimos en nombre de los países en vías de desarrollo y abogamos por la causa de nuestros países. Pero no es una dádiva lo que estamos reclamando. Si no encontramos soluciones adecuadas, todos seremos víctimas de la catástrofe.

Fidel en el avión, de regreso a Cuba. 1979.
Fidel en el avión, de regreso a Cuba. 1979.

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1995

Fidel regresó a Estados Unidos 16 años después, a Nueva York, para participar en las actividades del 50 aniversario de las Naciones Unidas.

En Cuba se vivía la profunda crisis económica conocida como Período Especial que sobrevino tras la desaparición de la URSS y del resto de los gobiernos socialistas en Europa del Este.

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Fidel Castro pronuncia entonces un discurso en la Sesión Conmemorativa Extraordinaria; visita al antiguo hotel Theresa en Harlem y se dirige a los presentes en el acto de solidaridad con Cuba en la Iglesia Bautista Abisinia del distrito que lo acogiera 36 años antes.

Me reuní con los de Harlem, ¡qué placer!, ¡qué felicidad!, ¡qué afecto!, ¡qué cariño encontré allí!, ¡qué espíritu de lucha, de combatividad pude apreciar allí!  ¡Increíble!  Hace 35 años tuve que refugiarme en Harlem, porque era tanta la hostilidad que me expulsaron del hotel donde yo estaba; yo no hice nada malo, pero había mucha bulla y el dueño del hotel dijo: “Esto no me conviene a mí”, y nos pidieron respetuosamente, delicadamente, que nos fuéramos del hotel, y yo dije:  ¿Para dónde vamos?  Bueno, guerrilleros recién bajados de las montañas, el patio de Naciones Unidas, una casa de campaña y allí hospedarnos.  Claro, habría sido un gran escándalo y se lo dijimos a las autoridades de las Naciones Unidas:  A lo mejor nos hospedamos aquí.  Pero surgieron contactos en el hotel Teresa, y surgió una idea mejor –a mí me gustaba más–, hospedarnos en Harlem, y aquello fue maravilloso.

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2000

En el año 2000, por última vez, Fidel comparece ante las Naciones Unidas para dirigirse a la Asamblea General. Asiste a la Cumbre del Milenio celebrada ese año.

Sus reflexiones versan sobre “El papel de las Naciones Unidas en el siglo XXI”.

Durante la Cumbre del Milenio, Fidel Castro vuelve a dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. En septiembre de 2000.
Durante la Cumbre del Milenio, Fidel Castro vuelve a dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Septiembre de 2000.

Esta vez Fidel Castro pronuncia un inusual breve discurso. En poco más de 600 palabras el político, de 74 años, llama a una reforma radical de la ONU. Los cambios de la “vetusta institución” debían incluir la eliminación del “irritante y antidemocrático derecho de veto”.

Hay que acabar de plantear con toda firmeza que el principio de la soberanía no puede ser sacrificado en aras de un orden explotador e injusto en el que, apoyada en el poder y su fuerza, una superpotencia hegemónica pretende decidirlo todo. Eso Cuba no lo aceptará jamás.

(…) Cualquiera comprende que el objetivo fundamental de las Naciones Unidas, en el siglo apremiante que comienza, es el de salvar al mundo no sólo de la guerra sino también del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destrucción de los medios naturales indispensables para la existencia humana. ¡Y debe hacerlo con premura antes de que sea demasiado tarde!

El sueño de alcanzar normas verdaderamente justas y racionales que rijan los destinos humanos, a muchos les parece imposible. ¡Nuestra convicción es que la lucha por lo imposible debe ser el lema de esta institución que hoy nos reúne!

 

Durante su estancia en Nueva York participa en un acto de solidaridad con Cuba en la Iglesia Riverside de Harlem, en Manhattan. Foto: Estudios Revolución.
Durante su estancia en Nueva York participa en un acto de solidaridad con Cuba en la Iglesia Riverside de Harlem, en Manhattan. Foto: Estudios Revolución.

En sus palabras ante el auditorio de la Iglesia Riverside, frente a cubanos y norteamericanos, miembros de grupos de solidaridad con Cuba, Fidel Castro vuelve a rememorar los viajes a Nueva York, a Manhattan, la isla que nunca más pudo rebasar desde su viaje en 1960 cuando las autoridades de Estados Unidos demarcaron el territorio que podía visitar en ese país:

He llegado a cumplir estos años milagrosamente, y no porque hayamos estado un número de años luchando contra la tiranía en nuestro país, o por haber participado en algunas acciones de guerra, sino por todo aquello que vino después del triunfo de la Revolución.

(…) Debo decir que, cuando venía hacia acá, recordaba mis cuatro visitas a las Naciones Unidas. En la primera ocasión me expulsaron del hotel en las inmediaciones de las Naciones Unidas. Yo tenía que escoger entre dos opciones: montar una casa de campaña en el patio de las Naciones Unidas —y como guerrillero recién salido de las montañas no me parecía una cosa muy difícil—, o marchar hacia Harlem, uno de cuyos hoteles me había invitado. Y yo decidí de inmediato: “Me voy a Harlem, porque allí están mis mejores amigos”.

(…) Ustedes comprenden que no es para mí fácil visitar Nueva York, sobran las pruebas. Y esta vez sin duda que no era un viaje fácil y había muchos compatriotas preocupados. Estamos viviendo en un período especial, y no me refiero al período especial de Cuba, obligado por el doble bloqueo, sino al período especial de unas elecciones presidenciales; además, en medio de muchas amenazas de todo tipo, desde matarme hasta enviarme a una prisión norteamericana.

Pero se trataba de una reunión muy importante. La llamaron la Cumbre del Milenio, y realmente estamos iniciando un incierto milenio; aún más: para los que consideramos que el 31 de diciembre concluye el siglo XX, la humanidad está a punto de iniciar el siglo XXI en condiciones sumamente duras y sumamente inquietantes. No podía dejar de venir bajo ningún concepto, y créanme que me sentí muy feliz cuando tomé el avión después de complicadas gestiones a fin de obtener la visa.Fidel-Castro.-Nueva-York-1971-

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