Alerta de EEUU sobre RD por casos de COVID podría afectar el turismo
La alerta del Gobierno de los Estados Unidos sobre elevados casos de COVID y delincuencia en RD vuelve a convertirse en una amenaza para el turismo dominicano, precisamente cuando mejor estaban funcionando los destinos vacacionales de nuestro país.
El vecino del Norte no descansa, siempre lanzando mensajes negativos sobre RD, como si fuéramos unos niños malos que no cumple con sus deberes y que está permanentemente en estado vandálico.
Estas alertas de La Casa Blanca hacen un gran daño al turismo dominicano, pues inevitablemente tienen un efecto disuasorio en los potenciales viajeros y turistas estadounidenses, los primeros en número de todos los mercados emisores.
Además de ser perjudicial para la industria turística—al liderazgo en ocupación hay que añadir un alto poder adquisitivo que redunda en un elevado gasto—los avisos del Gobierno USA son injustos por cuanto los casos de COVID no son alarmantes en RD.
La reacción de Roberto Herrera en su condición de presidente de la Cámara Americana de Comercio de RD es del todo acertada porque las alertas no se ajustan a la realidad. Los inversores turísticos la suscriben al cien por cien.
Ya es casualidad que el Gobierno norteamericano haya lanzado esta señal cuando el turismo de la zona Este vive uno de sus mejores momentos y los otros destinos también funcionan de manera más que aceptable.
Cuando no es por una cosa, por ejemplo, la campaña contra los muertos por supuestos casos de intoxicación por licores en mal estado, es por otra, como ahora el virus. Pero lo cierto es que siempre están con el ojo de mira puesto en RD.
En los destinos turísticos apenas hay casos de COVID, eso es un hecho relevante, como bien han resaltado Herrera y el canciller dominicano. Y la delincuencia es mínima, sobre todo en comparación con otras zonas del Caribe con los que opera el mercado USA.
La dependencia de RD con Estados Unidos es plena: por las remesas de los dominicanos, por el potencial turístico en cantidad y calidad y por la zona franca. No queda otra que tragar por el bien de la economía. Pero tampoco pueden estar toda la vida regañandonos.













